05.03.02

Si diste tu palabra… ¡Cúmplela!

Antes de comprometerte, entiende qué estás prometiendo y si puedes sostenerlo. Después organiza tu conducta alrededor de esa obligación. Si aparece un impedimento real, comunícalo pronto y plantea una respuesta responsable. Tu palabra gana valor cuando no necesita vigilancia constante, y pierde fuerza cuando utilizas una explicación posterior para justificar promesas hechas sin cuidado.